
Vuela tan torpemente que el despegue es a vida o muerte y para que la arriesgada operación de aterrizaje sea un éxito, pueden ser necesarios varios intentos. Me cae tan bien que no puedo evitar sufrir por su suerte.

Sin embargo, es un gran nadador, una flecha que entra en el océano para capturar el alimento que cuelga de su pico como una joya.

Durante el verano, cría sus pollos en los acantilados y pasa todo el invierno sobre las frías aguas del Ártico. Estos días me acuerdo mucho de este pájaro, de sus esfuerzos, de los nuestros.
Frailecillo
(Fratercula artica). Fotografías: Sandra Gasque Andrés.