martes, 2 de noviembre de 2010

Ayer

Ayer fuimos al bosque y encontramos una ermita y su cementerio.
Mientras Ramón leía las bellas palabras dedicadas a los que se van, yo fotografiaba las flores que crecían en el suelo.

Y me acordaba que en mi familia tenemos la costumbre de brindar en las celebraciones por los presentes y los ausentes en señal de reconocimiento y amor.

Fotografías: Ofelia Gasque Andrés.
 












28 comentarios:

Ernesto y Felisa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Elvira dijo...

Hola Ofelix: La primera foto me encanta, muy original y bella.

Besos

PD: Por favor, please, pon las fotos de las hojas grises.... Son bueníiiiisimas.

Dona invisible dijo...

Hola, Ofèlia,
m'ha agradat molt la primera foto també... Si l'analitzes no deixes de descobrir significats a cada racó: aquesta porta oberta en un cementiri, les flors al darrere. I de la segona foto m'agrada moltíssim el color de les flors.
M'encanta aquest espai on les imatges parlen més que les paraules.
Una abraçada.

Montse dijo...

La primera imagen es un recordatorio sin palabras y el azafrán silvestre el color que aliña nuestra vida, tan frágil y tan hermosa tanto la flor como la vida.
Un día para recordar a aquellos que ya sólo viven en nuestra memoria, resumido es estas dos sencillas imágenes.

Un beso frágil.

Marcos Callau dijo...

Una costumbre que nadie debería perder. Preciosa manera de acordarse de los seres que no están, con esas maravillosas flores.

Laura Uve dijo...

Pues me encanta esa costumbre, me gusta sentir cerca a las personas queridas que he perdido y un brindis me parece perfecto.
Preciosas fotografías, cada una tiene su belleza.
Un abrazo cálido, Ofelia.

Ernesto y Felisa dijo...

Bonito reportaje de ayer,
la primera foto abriendo la puerta de la memoria,
y la segunda con el primer plano a las protagonistas del día: las flores ( la luz ) que surgen, que iluminan el lugar donde pensamos quedan guardados esos queridos retazos de nuestros recuerdos y todos los noviembres iluminan rincones donde quedan rastros de aquellos que nos acompañaron....
bueno, muy sencillo y poético tu delicado reportaje, me ha gustado mucho.
Felisa

marce dijo...

Por aquí esos soles están en su apogeo, no sé si llegan a la profundidad de la tierra pero a la mía llegan. Si, lo numinoso, se puede aplicar, como fenómeno mágico que se le otorgaba a los dioses.
Tus fotos, como siempre, están en es punto de enseñar casi todo de lo que queda fuera de ellas, eso es la fotografía.

Un abrazo nemoroso.

Ofelia dijo...

HOLA ELVIRAX,
ja,ja¡!¡ Estan en fase de meditación. Quizás tengas razón, las voy a poner las primeras de la fila.
Besos insistentes**


HOLA DONA INVISIBLE,
les flors, sempre les flors en els moments importants de la vida.
M'en vaig a Viena, si s'escau veuren's, prepara un jerro.
De moment un girasol invisible per a tu.
Una abraçada***


HOLA MONTSE,
frágil la vida, frágiles las flores haciéndo el último esfuerzo antes de que Perséfone se las lleve a las profundidades de la Tierra. Un regalo para el día en que la diosa Ceres entristece por su pérdida, y la promesa de que volverá.
Un abrazo hermoso como tu***


HOLA MARCOS,
agradezco profundamente este ritual.
Un abrazo otoñal***


HOLA LAURA,
compartimos el mismo espacio, nuestro cuerpo....somos una cadena. Es como brindar por una misma.
Un abrazo y un beso con aroma a leño ardiendo*


HOLA ERNESTO Y FELISA,
las imágenes quedan bellamente descritas con tus sensibles palabras.
Un cálido abrazo***

Ofelia dijo...

Hola Marce de los bosques,
hay una leyenda otoñal en el Centro de Europa que voy a relatar en tu blog ahora mismo.
Gracias y un humusabrazo***

marce dijo...

Gracias Ofí, cuando vea ese tipo de alerce me acoraré de que yo también tengo el oro de las hadas. Tu oro.
remuuuuuuuuaaaaa

Alice se perdio dijo...

Los pequeños cementerios rurales tienen un encanto que conmueve. Preciosas las fotos. Me gusta el primer plano de las flores, pero me tira mucho la primera foto, la de la puerta del cementerio entreabierta, partiendo la escena en dos mitades casi idénticas: dentro-fuera. Parece que la puerta, tan negra, nos invita a entrar sin miedo en el submundo de los muertos.

Un beso,

Ofelia dijo...

Hola Marce,
es un árbol que me arrebata y que me costó mucho encontrarlo aquí. Es un pionero que se atrevió a crecer en la estepa siberiana y a colonizar el terreno liberado de los glaciares alpinos. Aquí tenemos una montaña de gran biodiversidad al lado del mar, el Montseny, en el que encontré varios ejemplares. Que yo sepa, no se ha naturalizado. Es fácil de detectar porque en invierno parece un abeto muerto. Su estrategia para soportar las bajísimas temperaturas es perder la hoja. Quizás alguien haya plantado algunos en Galicia.
Besos, gnomo*

Ofelia dijo...

Hola Alice,
este en concreto era precioso, en lo alto de una colina con estratégicas vistas al mar y en medio de un frondoso bosque. Un apacible lugar para descansar. Las lápidas tenían una fecha común: 1900. Misterioso. Y unos textos muy elaborados y amorosos. Los actuales parecen sms.

Muy clara tu percepción y añado que el miedo a la muerte es proporcional al miedo a la vida.

Un gran abrazo***

Isabel dijo...

Esos pequeños cementerios que vi por tierras del románico son los que me gustan.

Y esas celebraciones, porque los ausentes queridos se quedan siempre.

Y, cómo no, me encantan estas fotos a ras de tierra.

Abrazos.

José Luis Ríos dijo...

Hola, Ofelia. Me gustan las fotografías, creo que tienen colores otoñales, y me siguen gustando aunque también despidan una cierta tristeza.

Saludos

Ofelia dijo...

Hola Isabel,
tanto las ermitas como sus cementerios son encantadores y están diseminados por todo el territorio. Fue una grata sorpresa encontrar este lugar y en un día tan señalado.
Gracias por tus palabras.
Besos***

Ofelia dijo...

Hola José Luis,
el día fue lluvioso y la luz creó una atmósfera especial.
Gracias y me alegro que te gusten.
Un abrazo nada triste*

Rayuela dijo...

me gusta la primera foto.

y las flores tomadas de cerca...hasta podrían ser del jardín de Lila.

muy buena costumbre la de tu familia,me encantó.

mil besos*

Ofelia dijo...

Hola rayuela,
el jardín de Lila se merece todas las flores de este mundo.
Besos presentes***

Mercedes González dijo...

Las flores nos recuerdan la vida que brota en el reposo mágico de la muerte.

En esta entrada de ayer y más ayer, hoy vengo a saludar a los presentes, incluida Lila.

Besitos, preciosa

Chus dijo...

HOla Ofelix.
Yo lo veo como la invitación que me hiciste a participar en tu blog: la primera fotografia, la invitación en forma de puerta abierta, sin condiciones; pasa sin miedo, ves esas flores, son reclamo para que te sientas como en casa, rodeada, en medio de las flores, la segunda.
Hermoso, en cualquier caso.
Un fluvioabrazo.

Ofelia dijo...

Hola Mercedes,
las flores, con su infinita generosidad, nos acompañan en muchos trechos del camino. La frase me ha salido en forma afirmativa aunque lo cierto es que para mi, siguen siendo un misterio insondable.
Saludos dede la flor del corazón***

Ofelia dijo...

Hola SuperChus,
para mi eres como una de las flores de este jardín, y que conste que no te estoy echando flores.
Un abrazo pasado, presente y futuro***

clo dijo...

hello ofelia
an invitation to the big sleep country's :o), the last travel, beyond the memory of humanity ..
I like the tradition of honoring the people who left, with flowers. That gives colors to their memories of life.
Two very nice pictures ..
One day we will push the door of this unknown garden.. As late as possible .. anyway ..
all my love Ofelia..:o)

Miguel Baquero dijo...

La primera foto de la puerta entreabierta es una pasada de sugerente

Ofelia dijo...

Hello Clo,
the way you say it sounds so quiet...but before it happens I would like to know you in fisical presence.
Good night and good weekend, dear friend****

Ofelia dijo...

Hola Miguel,
así encontramos la puerta y sí, fue tan sugerente que entramos. Y fue muy lindo.
Un abrazo***